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XIAO HONG
(Zhang Naiying, nació el día de la fiesta de los Barcos Dragones en el distrito de Hulan, en el Heilongjiang, en 1911, murió en Hong Kong en 1942)

Pertenecía a una familia de funcionarios-propietarios de tierras y con diez años perdió a su madre. Su padre se casó de nuevo y empezó a prestarle poca atención. Creció con su abuelo y un hermano pequeño. Era una niña muy inteligente, de "grandes ojos negros, y muy brillantes".

Con dieciocho años finalizó sus estudios en el liceo femenino de Harbin, donde ya habían llegado las ideas del Movimiento 4 de Mayo de 1919 y de la Revolución de 1925-27. Harbin era sede provincial del P.C.C. en Manchuria y las publicaciones influían sobre las actividades de los profesores y de los alumnos del liceo local.

En aquella época Xiao Hong deseaba ser pintora. Mientras seguía los cursos de Bellas Artes, también se interesó en las obras de Lu Xun, Mao Dun y en las traducciones de Guo Moruo. Entre las personas que tuvieron influencia sobre ella estaban Gao Yangshan, quien había estudiado Bellas Artes en Shanghai, y Li Jiewu, estudiante de derecho y ciencias políticas, que fue su primer novio y mantuvo una profunda amistad con ella hasta la guerra.

En 1930 la muerte de su abuelo le privó de su único apoyo. El mismo verano, sus padres decidieron de interrumpir el pago de sus estudios. Pronto organizaron una boda concertada para ella. Xiao Hong era esbelta y bonita, aunque de salud delicada.

Se fugó de casa y fue a vivir con Li Jiewu. Poco tiempo después, se fueron juntos a la capital. Cuna del Movimiento 4 de Mayo, Beijing representaba la ciudad de los sueños. Durante el viaje Xiao Hong ya se imaginaba su vida con Li Jiewu y la continuación de sus estudios en la Escuela de Bellas Artes. En aquel tren que la llevaba lejos de Manchuria sintió la felicidad y una extraña incertidumbre. Se liberaba de las estrecheces de su familia, y del yugo de su madrastra. Pero a medida que el tren se alejaba, el rostro de su compañero se llenaba de preocupación.

¿Por qué?

¡Finalmente en Beijing! Bajaron en la estación de Qianmen y subieron en un rickshaw que los dejó al fondo de una callejuela. Otra vez Xiao Hong leyó la inquietud en el rostro de su compañero.

Entraron y Xiao Hong vió a una joven mujer, con un bebé entre los brazos, corriendo hacia Jiewu. "¿Y quién es ella?", preguntó la desconocida. Su compañero habló en voz baja, tratando explicarse, balbuceando cada palabra. Xiao Hong los miró, cogió su maleta y esa misma noche, sin explicaciones, tomó el tren de regreso.

Años más tarde, en el cuento titulado La calle del mercado, una joven sin medios vaga por las calles de Harbin .

Volvió a Beijing en la primavera de 1931 para trabajar en el Liceo de la Escuela Normal Femenina. El hombre al que la habían prometido en matrimonio viajó hasta allí a llevarle el dinero de su familia, permitiéndole así continuar los estudios. Xiao Hong se resistió al "legítimo novio" que la forzaba a unirse con él, pero tuvo lugar el incidente del 18 de septiembre, los japoneses tomaron Shenyang y de repente los problemas personales parecieron irrisorios. Dejó la escuela y regresó con él a Harbin. Acabaron viviendo juntos en un hotel como marido y mujer.

Un día su "legitimo novio" se marchó con dinero prestado, después de haber contraído una deuda de seiscientos yuan con el propietario del hotel. Dejó en empeño a Xiao Hong, embarazada, y nunca más dio señales de vida.

La joven mujer pidió ayuda a la Asociación Internacional, un suplemento literario donde le parecía notar la huella de una nueva literatura. Estaba segura de encontrar apoyo.

Poco tiempo después, un joven periodista fue enviado a entrevistar a la mujer prisionera del hotel.

Dos estrellas de la nueva literatura china estaban destinadas a encontrarse. Xiao Jun, con el pseudónimo de Sanlang, había publicado un cuento titulado Pajarito solitario. Xiao Hong había leído ese cuento y le pareció natural comportarse como si conociera bien a su autor. Habló francamente de su vida y de su situación.

Xiao Jun se encontró delante de una mujer "con la cara ovalada, pálida, enmarcada con unos cabellos largos, iluminada 'por grandes ojos negros, muy brillantes'". Ataviada con un vestido gastado, arrastraba los pies desnudos por el suelo. Una barriga prominente delataba su estado. Xiao Jun vio unas caligrafías esparcidas en la cama.

Aquí, susurra un arroyo límpido
Allá, los arboles se vuelven verdes
Es primavera, joven!
En esta temporada, el año pasado,
Se mordisqueaban los albaricoques verdes en Beijing
Este año, mucho más amargo es mi destino

Con setenta y dos años, Xiao Jun aún recordaba aquel momento: "Me encontraba frente a la mujer más bella que nunca había visto. Tenía que ser la mujer más bella del mundo!"

"¿Quién escribió este poema?", preguntó.

Una inundación derrumbó el dique del río Songhua. Las calles se transformaron en canales y muy pronto el agua llegaría a la ventana del primer piso del hotel donde se hallaba Xiao Hong. Cuando Xiao Jun vino a salvarla, todos habían escapado ya a otros sitios. Xiao Hong estaba en el hospital, donde daba a luz una niña y, poco después, la abandonaba allí. Empezó a vivir con Xiao Jun.

En la primavera apareció su primer cuento, La muerte de la hermanastra Wang. Niña abandonada (Abandoned Child ), un cuento publicado en el diario Dagongbao en 1933 relata de una mujer que tiene que dar su niño en adopción. En invierno apareció El camino, una colección de cuentos escritos en colaboración con Xiao Jun.

El tiempo pasaba y con su gobierno de títeres los ocupantes japoneses se afianzaban más en el poder. Bajo la ocupación japonesa la Manchuria se había vuelto invivible para los escritores progresistas. Durante el verano de 1934 los Xiao dejaron su país natal y se mudaron a Qingdao. Mientras Xiao Jun trabajaba como periodista y escribía su novela, Pueblo en agosto, su compañera terminaba la famosa Shengsi chang (Tierra de vida y de muerte), una novela irregular, pero fuerte y original.

Cuando Xiao Jun terminó su trabajo, bajaron juntos al Sur y llegaron a Shanghai, ya convertida en centro de las actividades de la izquierda. En un café del Boulevard Sichuan, en diciembre de 1934, encontraron a un gran escritor. Vestido con un traje típicamente chino, con zapatos de lona y suelas de goma, Lu Xun impresionó a la pareja por su simplicidad y su actitud austera .

Poco tiempo después Lu Xun invitó a la pareja a cenar en el restaurante Liangyuan, en el Boulevard Guangxi. Entre los comensales estaban Mao Dun, Nie Gannu, Ye Zi, autor de La buena cosecha, y otros escritores famosos.

Al año siguiente Lu Xun ayudó a publicar Shengsi chang (Tierra de vida y de muerte), de Xiao Hong, y Pueblo en agosto, de Xiao Jun, y escribió el prólogo para los dos.

Llenas de vitalidad, estas obras reflejan la voluntad de supervivencia de un pueblo que luchaba contra la muerte bajo la ocupación extranjera. Nacidos en un territorio que parecía rendirse, estos libros provocaron olas que favorecieron la izquierda, repercutiendo en la política y la opinión del momento. Delante de los círculos literarios de Shanghai, los dos Xiao del Noreste aparecieron como nuevas estrellas. Bajo sus influencia, otros trabajadores de la literatura se refugiaron al Sur: los escritores Shu Qun, Bai Lang, Luo Feng, entre otros, los traductores Jiang Chunfang, Tie Xuan, Jin Ren, los poetas Xin Lao y Shi Tian Shou. Se fundó un grupo de escritores del Noreste.

Pronto Xiao Hong se dio cuenta de estar en posición subalterna en relación con su compañero, y se sintió herida. Hubiera querido irse a París de inmediato y volver a la pintura, pero en Shanghai ya había publicado Encima de la carretilla, Las manos, La calle comercial, tres cuentos que revelaban su potencial literario. Cuando la situación se volvió insoportable, en otoño de 1936, Xiao Hong se marchó a Japón, sola. Durante su estancia, acabó La soledad.

Regresó a Shanghai en la primavera de 1937 y al principio vivió con Xiao Jun en una casa situada en la concesión francesa. A raíz de una infidelidad y del autoritarismo de Xiao Jun hubo otros malentendidos. En mayo se fue a Beijing.

Estalló la guerra de resistencia contra Japón. Los cañones la obligaban otra vez a olvidar las heridas del corazón. Tuvo que regresar a Shanghai mientras la ciudad caía bajo el dominio japonés. Los dos Xiao se refugiaron a Wuhan con los amigos de los círculos de izquierda. El poeta Xi Jin los hospedó a Wuchang y, al final del invierno, gracias a una invitación de la universidad revolucionaria nacional del Shangxi, se fueron a Linfen. Con ellos estaban los famosos poetas Ai Qing y Tian Jian.

Enseguida Xiao Hong fue nombrada institutriz literaria y artística. Encontró a Ding Ling, ya famosa, que dirigía el Cuerpo de Servicio del Noroeste. Vestía el uniforme del ejército y a Xiao Hong le pareció espléndida: una mujer dinámica y generosa que no perdía su feminidad. En esos tiempos de tempestad, las dos escritoras entablaron una profunda amistad.

"Durante todo el tiempo que pasamos a Xian, bebimos mucho y pasamos muchas tardes contándonos nuestros secretos. Pero ahora me parece no haber hablado lo suficiente con ella, y lo lamento. Quería que se fuera a Yanan, pero insistió en marcharse al Sur. No la aconsejé lo suficiente sobre las cosas de la vida y me arrepiento todavía hoy."

Estas palabras de Ding Ling tienen fundamento, porque con su importante posición hubiera podido hacer más para ella. Las llamas de la guerra amenazaban la ciudad de Linfen. Xiao Jun, que quería unirse con los guerrilleros en las montañas, la recomendó a su amigo Nie Gannu:

"Es simple, honesta, testaruda y llena de talento. La adoro. Pero no puede ser una esposa, y aún menos la mía!"

Había roto con Xiao Jun y se iba a Xian con Ding Ling y su Cuerpo Militar. Llevaba un traje violeta y negro, un sombrero puesto de medio lado en su cabeza. Iba golpeando mecanicamente los palos telegráficos y los arboles de la carretera camino a Xian. A su lado marchaba Nie Gannu, al que le dijo:

"Aún quiero a Xiao Jun! Ha compartido mis penas y mis pensamientos durante mucho tiempo, y es un gran escritor! Pero dudo que pueda seguir siendo su mujer. ¿Porqué vosotros los hombres sois siempre tan difíciles? Y, para el colmo, infieles… ¡Basta ya con las humillaciones!"

Sólo le quedaban cuatro años de vida, años duros y solitarios, que dedicó a una nueva etapa literaria.

En Xian evitó encontrarse con Xiao Jun. Pero cuando llegó a Wuhan estaba nuevamente embarazada. Marchando a lo largo de uno de los muelles del Yangtsé tropezó con las amarras de los barcos. No tuvo fuerza de levantarse, y permaneció allí toda la noche. Tumbada bajo las estrellas cerca del gran rio, viajó hacia su país natal. Revivió de nuevo su infancia, vio otras estrellas brillantes sobre el rio Hulan. Quería sobrevivir, tuvo un ímpetu de rabia, y supo que tenia que escribirlo todo.

Los Hulanhe zhuan (Cuentos del rio Hulan) retraen una sociedad antigua y feudal donde las relaciones de la gente son simples, sinceras, pero también ipócritas y complicadas.

Se fue a Chongqing, sola, y se encerró en su cuarto. Trabajó tenazmente, llenando el vacío dejado por sus amores. En la primavera de 1940, antes de terminar su obra, inició la primera campaña anti-comunista y decidió buscar amparo en Hong Kong. Se produjo el incidente del Sur de Anhui y, sintiendose en peligro, buscó refugio en Jiulong, ciudad ocupada por los ingleses.

Allí terminó el último capitulo de Hulanhe zhuan (Cuentos del rio Hulan). Y enseguida empezó Ma Bole . Su vida era sólo trabajo.

Hulanhe zhuan (Cuentos del rio Hulan) fueron publicados en Guilin por una editorial de Shanghai. Cuando el libro apareció en Hong Kong, Xiao Hong ya había terminado Ma Bole. Escribió su último cuento: Marzo en una pequeña ciudad, el retrato emocionante de una joven en un pueblo aislado. Otros manuscritos inéditos se perdieron.

Xiao Hong ya estaba al límite de sus fuerzas. Tenía tubercolósis y la periodista americana Agnes Smedley le sugerió de probar una nueva terapia en el Hospital de Hong Kong. Se fue allí, se sometió al tratamiento, pero su reacción no fue buena. En otoño, de vuelta a su morada en Jiulong, sufría mucho y ya casi no podía hablar.

Estalló la guerra del Pacífico. Un joven amigo de su hermano, llegado de Shanghai, se ofreció para cuidarla. Luo Binji la acompañó durante cuarenta y cuatro dias, hasta su último respiro. Las notícias biográficas de este articulo se basan en su testimonio.

El 22 de enero de 1942, Xiao Hong se apagaba.

Su ropa fue enterrada en una tumba de Hong Kong, cerca del Golfo de Qianshui. Después de la Liberación, fue trasladada en las afueras de Guangzhou, en la tumba de los Mártires Revolucionarios.

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