
(Jiang Bingzhi, nació en Linfeng, en la provincia de Hunan en 1904, murió en Beijing en 1986) Desde muy joven se rebeló contra las costumbres que obligaban a las mujeres a la más absoluta dependencia de los hombres. Toda su actividad, no sólo en literatura, fue una lucha contra los prejuicios que obstaculizaban la liberación de la mujer. La madre de Ding Ling, con dos hijos pequeños y un marido ya muerto, tuvo que enfrentarse a una situación inesperada. Empezó a satisfacer sus intereses culturales, se entusiasmó por las nuevas ideas democráticas y se matriculó en la nueva escuela publica femenina. "Con treinta años, mi madre asistía a las clases superiores, mientras yo, con seis, iba al parvulario" . La infancia de Ding Ling fue marcada por el ansia de libertad y el anticonformismo, bases de la seguridad y de la soltura que caracterizaron toda su vida. Seguir estudiando no le será facil, y su gran apoyo fue su propia madre. Ella misma enseñó a la joven Ding Ling los rudimentos de historia de la literatura. En 1922, con dieciséis años y ya graduada de la escuela media de Chingsha, Ding Ling dejó Linfeng para ir a Shanghai en compañía de su mejor amiga, Wang Jiangchou. Se matricularon en la recién nacida Escuela Popular para Chicas. A partir de ahora Jiang Bingzhi prefirió hacerse llamar Ding Ling: empezaba su vida independiente. En 1924 su amiga Jiangchou murió de tuberculosis. Ding Ling se mudó a Beijing y se introdujo en el ambiente estudiantil de la capital. Entabló amistad con dos jovenes escritores, Shen Congwen y Hu Yeping, y junto con ellos se relacionó con los intelectuales más revolucionarios del momento. Las nuevas amistades y las tertulias sobre la actualidad la envolvieron por completo. Aunque demasiado joven para comprometerse politicamente, conoció a famosos activistas y literatos. En 1924 se mudó a Shanghai con sus dos amigos. Quería trabajar como actriz en los nuevos estudios cinematográficos y fracasó en su intento, pero la experiencia le dio material para irrumpir en la escena literaria. Su primer cuento, de 1927, se tituló Mengke. Su segunda novela, Shafei nushi de riji, El diario de la Señorita Sofía , escrita pocos meses después, tuvo un fuerte impacto entre sus contemporáneos. La Señorita Sofía está llena de contradicciones: a pesar de su educación y del ambiente, le gustaría dejarse llevar por sus elecciones sexuales. Ama a dos hombres al mismo tiempo y no puede renunciar a ninguno de los dos. Por supuesto el argumento era considerado inmoral. A través de Sofía, Ding Ling demuestra que la libre elección de un compañero no es suficiente para reconocer la libertad sexual de una mujer. Los dos cuentos representan el estado de ánimo de muchas mujeres jóvenes de aquella época, que percibían las transformaciones sociales, encontraban insoportable su condición de inferioridad y deseaban libertad e independencia. En este periodo hablar del amor de manera (casi) autobiográfica era una necesidad. Las mujeres chinas querían entrar en el ámbito literario, trayendo su mundo y esclareciendo ideas. Los temas de la revolución literaria se mezclaban con los de la emancipación: no se trataba de escribir como un hombre, sino de expresar un complejo escenario político y social con una perspectiva femenina , porque una mujer necesita el amor y un matrimonio feliz, pero también expresar libremente su carga emocional y intelectual. En este periodo Ding Ling definió su misión y vivió su evolución personal con determinación, escribiendo. La sumisión de las mujeres era total, bajo el control del padre, del marido, del hijo o del hermano, muchas aún con los pies vendados, viviendo en la clausura de la familia y aceptando bodas organizadas. Ding Ling se convenció de que la liberación de la mujer pasaba a través de un proceso político, donde las mujeres tenían que ser tan protagonistas como los hombres. En 1930, junto a Hu Yeping, entró en la Liga de los escritores de izquierda, empezando su actividad política. En el comunismo encontró una visión global para la transformación de la sociedad china. Su obra literaria, a partir de allí, cambió radicalmente, asumiendo una precisa connotación, desarrollándose en el campo social. Entretanto, se había enamorado de Hu Yeping y ya vivían juntos. Shui (Agua) , un cuento escrito en 1931, refleja su cambio radical. No hay un único protagonista, porque protagonista es la gente. No más historias de mujeres en crisis existenciales, sino la descripción de luchas colectivas. En Shui (Agua) los sentimientos representados son los de la colectividad, oprimida por la miseria. Los problemas son los del pueblo que sufre, que necesita un rescate moral y social. Ding Ling simplifica su lenguaje, utilizando el lenguaje pobre y hasta trivial del pueblo, un pueblo mantenido en la ignorancia, con la única preocupación de sobrevivir. "Muchas personas y muchos eventos me preocupaban y me ponían inquieta, pero no llegaba a escribir. No conseguía coger la pluma que me hubiera permitido de transponerlos en una historia. Detestaba mi "estilo" (utilizo esta expresión porque no encuentro otro término apropiado) y me parecía que limitaba mis pensamientos". En 1932, después de la muerte de Yeping, ajusticiado por la policía del Guomingdang, intentó olvidar su dolor sumergiéndose en la lucha política. Política y periodismo ocuparon gran parte de su tiempo, hasta que el Guomingdang la arrestó y fue confinada en los campos de trabajo. A caballo logró escaparse a Yanan en 1936. Estimulada por los dirigentes del partido, reanudó su actividad de escritora. Pero las experiencias vividas en los últimos cinco años la llevaron a nuevas conclusiones: tampoco cambiar el sistema político era suficiente. Para lograr una completa libertad era necesario educar a las mujeres y a los hombres, derrumbar la estructura de prejuicios construida durante siglos de feudalismo. Zai yinyuan zhong (En el hospital), de 1941, es un cuento que relata la lucha revolucionaria paralelamente a la lucha por la emancipación femenina. Había llegado el momento de hablar de la mujer nueva, liberada sólo a mitad. Ding Ling advirtió a sus compañeras de que la lucha estaba empezando y que el camino sería largo. "Creo que la razón por la que escribí cuentos en aquellos años fue porque estaba sola. Estaba desilusionada con la sociedad; mi vida parecía sin salidas. Quería hacer algo, pero no sabía como. Cogí la pluma para que analizara la sociedad por mi cuenta". Con su sensibilidad, Ding Ling supo anticiparse a los temas más candentes de su tiempo. No fue comprendida y se le definió como 'excéntrica', 'burguesa', 'persona que ama ir a contracorriente'. No apreciaba los compromisos, buscaba la verdad y se dio cuenta que el machismo más retrógrado existía también en el P.C.C. En el 1942 fue atacada a causa de un articulo suyo, San ba jie you gan (Sentimientos para el Ocho de Marzo), una acusación contra la mentalidad del partido. La mujer era utilizada, denunciaba, en un plano de inferioridad. La mujer no podía colmar sus exigencias, como casarse y tener niños, ni servirse de ayudas sociales, guarderías y comedores. No tenía que dar ningún problema. Y si protestaba, la consideraban reaccionaria. Ding Ling fue acusada de ofender la conducta del partido y por criticar bajo una perspectiva individualista. El partido la consideró 'elemento de derecha', fue despedida de su cargo (entonces era vicepresidenta de la Liga de los Escritores Chinos) y deportada. Las mismas críticas fueron repetidas en el 1954, y nuevamente en 1957, cuando fue arrestada y enviada a cultivar los campos. "Encontramos la felicidad luchando en el medio de una rabiosa tormenta, no tocando el laúd a la luz de la luna, o recitando poemas en medio de las flores". Veintidós años después regresó a Beijing. 1979: finalmente libre, retomó su puesto en la escena política y literaria, el lugar que había tan duramente conquistado. Su fe en el comunismo y la literatura no se derrumbó, hasta su muerte. "He escrito novelas, pero no estoy en lo más mínimo satisfecha. No leí manuales sobre cómo escribir, ni consulté diccionarios o enciclopédias. A menudo temo que amigos más jóvenes que yo, amantes del arte y de la literatura, vengan a preguntarme como se escribe un cuento..."
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